
A quién lo regalaría?
A alguien que quiere leer un clásico sin que le duela. A quien le gustan las historias donde el protagonista es el más ilusionado y el más equivocado a la vez. También a esa persona que dice que no le gustan los libros "de los años veinte" pero en realidad nunca ha leído uno de verdad. Este es el primero que le deberías poner en las manos.
De qué va?
Jay Gatsby es el tipo más rico del vecindario, el que organiza las fiestas más brutales de Long Island, y no le importa ninguno de sus invitados. Todo lo hace por una sola razón: que aparezca Daisy, la mujer de la que estuvo enamorado antes de que ella se casara con alguien con dinero de verdad, el dinero de toda la vida. Gatsby construyó su fortuna desde cero con la esperanza de recuperarla. Nick Carraway, su vecino, lo cuenta todo desde la barrera. Y spoiler sin spoiler: cuando alguien edifica una vida entera sobre un sueño que nunca existió, las cosas no acaban bien.
Por qué me parece un buen regalo?
Porque parece que va de fiestas y champán en los años veinte y en realidad va de cómo el sueño americano destruye a la gente que se lo cree demasiado en serio. Fitzgerald sabía lo que escribía porque él mismo vivió esa película: las fiestas, el dinero, la desesperación de querer ser alguien. No estaba describiendo una época, estaba poniéndole nombre a algo que sigue pasando ahora mismo.
Es cortísimo. Doscientas páginas que te lees en un fin de semana. Eso lo convierte en un regalo que la gente realmente lee, no en uno que acaba en la estantería con el lomo intacto. Y cuando lo terminan tienen algo que decir, porque Gatsby es de esos personajes que se te quedan pegados. Un hombre que construyó todo sobre una ilusión que nunca iba a cuajar.
La prosa de Fitzgerald es otra historia aparte. Escribe frases que quieres leer dos veces, no porque sean complicadas sino porque son exactas. Si buscas un libro que sea inteligente sin dártelas de listo, este es el que buscas.
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