
A quién lo regalaría?
Para alguien que piensa que la justicia siempre gana. O mejor todavía, para alguien que ya sabe que no. Para el adolescente que empieza a ver cómo funciona el mundo de verdad, y también para el adulto que necesita recordarlo. Y para cualquiera que quiera leer algo que le sacuda por dentro sin que parezca que le están metiendo un sermón.
De qué va?
Scout tiene seis años y vive en un pueblo del sur de Estados Unidos en los años treinta. Su padre, Atticus Finch, abogado, acepta defender a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Ya sabes cómo suelen terminar esas cosas. Lo que no sabes es lo que ese juicio le va a hacer a Scout, a su hermano Jem, y a ti mientras lo lees.
Por qué me parece un buen regalo?
Harper Lee publicó este libro en 1960 y ganó el Pulitzer al año siguiente. Prácticamente es el único libro que escribió. Y con uno le bastó para meterse en la historia de la literatura para siempre. Eso ya dice mucho.
Lo que hace distinta a esta novela no es el tema —el racismo en el sur americano— sino el ángulo. Verlo todo a través de los ojos de una niña de seis años le quita la gravedad solemne que tienen muchas novelas "importantes" y le añade una verdad más cruda: cuando eres pequeño ves las cosas como son, sin los filtros que nos ponemos de adultos para no sentirnos incómodos.
Atticus Finch es uno de esos personajes que te cambia la idea de lo que significa ser buena persona. No hace discursos épicos ni grandes gestos heroicos. Simplemente hace lo correcto cuando todo el mundo hace lo otro. Y eso, en la ficción como en la vida real, es bastante más difícil de lo que parece.
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