
A quién lo regalaría?
A alguien que ya ha leído bastante y quiere que un libro le ponga las pilas de verdad. No es para el que busca entretenerse en el avión. Es para el lector que disfruta cuando una novela le exige algo, que no le importa perderse un poco y que le gusta sentir que está participando en algo, no solo consumiéndolo. También es un regalazo para cualquier persona curiosa, inquieta, que le da vueltas a las preguntas sin respuesta fácil.
De qué va?
Horacio Oliveira, argentino instalado en París, vive entre cafés, jazz y conversaciones interminables con un grupo de amigos bohemios. Su vida gira alrededor de la Maga, una mujer que lo desconcerta porque siente las cosas sin necesidad de pensarlas demasiado, justo lo que él no sabe hacer. Cuando esa historia en París se rompe, Oliveira vuelve a Buenos Aires, y la novela sigue su deriva por allí. Pero lo que de verdad pasa en Rayuela es que tú, como lector, tienes que elegir cómo leerla: del tirón o saltando de capítulo en capítulo según el tablero que te propone Cortázar. Dos lecturas, dos novelas distintas, una sola obra.
Por qué me parece un buen regalo?
Porque regalar Rayuela es regalar una experiencia, no solo un libro. No hay muchas novelas en el mundo donde el autor te diga al principio cómo quieres leerla tú. Eso solo ya vale el precio. Cortázar convierte al lector en coautor, le da tijeras y le dice: arma esto como quieras. Y eso, en 1963, era una bomba. Seguía siéndolo mucho después, y sigue siendo una rareza hoy.
Dentro de la obra de Cortázar, Rayuela es la gran apuesta, el libro donde volcó todo: su obsesión por el juego, por el lenguaje, por la búsqueda existencial sin destino claro. Sus cuentos son brillantes, Los premios es interesante, pero Rayuela es donde Cortázar dice todo lo que tenía que decir de una vez. Si alguien quiere entender de qué iba este tipo, por aquí se empieza.
Y luego está Oliveira, uno de esos personajes que se te quedan pegados aunque no te caiga del todo bien. Un tipo que piensa demasiado, que no sabe vivir sin analizarlo todo, atrapado entre la razón y el deseo de soltar amarras. Mucha gente se va a reconocer en él más de lo que le gustaría admitir.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada