
A quién lo regalaría?
A alguien que está en un momento de bisagra. Esa persona que siente que algo no encaja del todo en su vida pero no sabe muy bien si tirarse a la piscina o quedarse en la orilla mirando. También a quien acaba de tomar una decisión grande y necesita que alguien —aunque sea un pastor ficticio— le diga que ha hecho bien.
De qué va?
Santiago es un chico andaluz que cuida ovejas y que un día decide que hay algo más importante que sus ovejas: un sueño recurrente sobre un tesoro escondido en Egipto. Así que lo deja todo y se va. Por el camino conoce a un rey disfrazado de mendigo, a un mercader de cristales con miedo a cumplir sus sueños, a una mujer del desierto y a un alquimista que sabe demasiado. La historia es en realidad una fábula sobre lo que pasa cuando te atreves a escucharte de verdad.
Por qué me parece un buen regalo?
Porque Coelho escribió este libro en dos semanas, en 1987, y dijo que era una historia que ya estaba escrita en su alma. Eso lo explica todo: el libro se lee en un par de tardes y deja un poso que no se va tan rápido. No es literatura compleja ni pretende serlo. Es una parábola directa, casi esquemática, pero eso es exactamente lo que lo hace tan efectivo. No hay relleno.
Dentro de la obra de Coelho, El alquimista es el libro que lo lanzó al mundo después de que su primera editorial lo abandonara y él mismo lo autopublicara. Es su leyenda personal hecha novela. Y eso se nota: hay algo honesto en la forma en que defiende la idea de que el universo conspira a tu favor cuando vas a por lo que de verdad quieres. Puede sonar new age. No lo es. O no del todo. Es más antiguo que eso.
Lo regalo porque, con independencia de la edad que tenga quien lo reciba, hay un momento en la vida en que este libro llega justo a tiempo.





